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14 Dic 201703:30

Fingiendo, Faking It.

 

Post de Mar Rodríguez.

 

Desde el pasado 2 de Diciembre de 2014 hasta el próximo 25 de Abril, está abierta en el FIT (Fashion Institute of Technology) una Exposición muy curiosa sobre el mundo de la moda desde principios del siglo XX hasta nuestros días, Faking it: originales, copias y falsificaciones, que pretende dar a conocer la historia tanto de la copia autorizada como de la no autorizada y todos los factores que han llevado a las luces y sombras en torno a la autenticidad en el mundo de la moda.

 

Durante las décadas de los años 20 y 30, la Cámara Sindical de la Alta Costura se dedicaba tanto a mantener la exclusividad de la alta costura como a promocionar a través de la publicidad de las copias “oficiales” o con licencia. En definitiva lo que se trataba de evitar eran las copias no autorizadas, tarea harto difícil tras la Segunda Guerra Mundial donde incluso los grandes modistos los que se basaron en los grandes almacenes para comprar prendas de alta costura y producir copias con licencia ante la enorme demanda del consumidor, cuyos bolsillos habían quedado bastante trastornados después del gran conflicto bélico. La propia Coco Chanel vio en la copia una enorme forma de publicitar y promocionar sus propios diseños, reconociendo ella misma que era inútil registrar algo que moría en el instante de nacer.

 

Es en los años 90 cuando realmente empieza la “era de la insignia manía” y la producción masiva de productos falsificados. En la exposición se puede ver una amplia vitrina de bolsos de diversos diseñadores junto a su correspondiente falsificación, acompañado todo ello de un video explicativo y muy ilustrativo de cómo detectar una falsificación.

 

Se exponen historias muy curiosas como la de la diseñadora Madeleine Vionnet que trató de detener las falsificaciones de sus vestidos poniendo su huella digital en las etiquetas, medida que tampoco resultó muy eficaz frente al hábil falsificador. También podemos encontrar bocetos de los diseños con el sello “registrado” antes de proceder a la elaboración del vestido. Otros diseñadores como Christian Dior marcaba sus diseños con tinta invisible sólo perceptible bajo una luz negra. Balenciaga y Gyvenchi prohibían a la prensa ver sus colecciones antes de presentarlas al público.

 

Lo cierto y fascinante a la vez es que la línea entre lo original y lo falsificado es en muchas ocasiones tan sumamente fina que se necesita un experto para poder distinguirlas porque son prácticamente perfectas. En cambio otras veces nos encontramos con “simples parodias” de lo auténtico, como las famosas Homiés de Brian Lichtenberg de color naranja con el logo de Hermés.

 

En definitiva, se trata de una Exposición entre fashionist, jurídica e histórica, muy interesante de visitar si andáis por Nueva York estos días, en la que no faltan las opiniones de los expertos tanto del “lado bueno” como del “lado malo”.

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