Uso de cookies Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información sobre nuestra: Política de cookies

Líder en información económica del negocio de la moda

13 Dic 201901:48

El ‘fast’ mató al ‘fashion’

El ‘fast’ mató al ‘fashion’

 

 

Cuando lo eco se puso de moda. Cuando la conciencia empezó a vender más que la tentación. Cuando empezamos a consumir valores y no productos; cuando la ética y la estética se dieron la mano.

 

Cuando marcas como COS, Ecoalf o The Reformation se erigieron en defensores de la moral; cuando se convirtieron en referentes del lifestyle. Cuando Adolfo Domínguez revolucionó el sector con su homenaje a la belleza de la arruga.

 

Cuando leímos Un mar de plástico en la portada de National Geographic denunciando la contaminación en el agua y enviaron el número envuelto en una bolsa de ese mismo material.

 

Así somos, pura ironía y contradicción. ¿Será que la evolución, la globalización y la tecnología no nos dejan conectar con la naturaleza y con nuestro entorno? ¿Será que no nos permiten ser consecuentes? Mientras aumentan las búsquedas en Google sobre moda eco y slow fashion, el imperio del mass market continúa expandiéndose.

 

 

 

 

Según el informe Pulse of the Fashion Industry de Boston Consulting Group, el ritmo de la apuesta por la sostenibilidad se ha ralentizado y el sector de la moda sigue creciendo. A este paso, no seremos capaces de compensar los impactos negativos en el medioambiente de la industria textil; la segunda más contaminante, solo por detrás del sector petrolífero. Una media de 2.000 litros de agua es utilizada en la fabricación de cada producto.

 

Como diseñadores, el compromiso que adquirimos con el cambio climático no es revolucionar el sector del retail y la moda, sino influir en la relación y las experiencias que los usuarios viven con las marcas y sus productos. Nuestro aguijón debe inyectarse directamente sobre el modelo de negocio, sensibilizando los procesos de producción, estableciendo la sostenibilidad como motor estratégico, despojando el fast del fashion. Porque, al final, somos lo que vestimos.

...