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18 Nov 201715:02

Acuerdos entre diferentes

 

Un ejemplo de la esquizofrenia en la que vive este país lo tenemos en lo que nos pasa con los pactos entre los principales actores de la clase política. Llevamos más de un año exigiendo acuerdos y, cuando estos llegan, explotamos contra los que han pactado. Curioso comportamiento que además resulta endémico, pues en otros lugares se ve como algo absolutamente normal el consenso entre diferentes y se premia a quienes los consiguen.

 

Trasladando lo que está ocurriendo en las grandes ligas de la política al ámbito económico, y por elevación a la vida cotidiana en sociedad, resulta frustrante que todavía haya quien se sorprenda por iniciativas como la que se escenificó ayer en Madrid, y en la cual las asociaciones empresariales que representan a las tres cuartas partas de la industria española (entre ellas en Consejo Intertextil Español) y las centrales sindicales UGT y CCOO presentaron un manifiesto a favor de un pacto de Estado por la industria.

 

Deberíamos tomar nota todos, y en especial nuestros gobernantes, de lo que en realidad supone esta iniciativa y de lo que subyace tras sus postulados. Para empezar, partimos de un diagnostico compartido por los agentes sociales. Es decir, para que lo entendamos, que trabajadores y empresas mantienen una posición común sobre la importancia de la industria en nuestra economía.

 

Coinciden sin fisuras en que es la rama de actividad que más y mejor se ha internacionalizado, que es la que genera empleo de calidad, estable y bien retribuido y que además es tractora en materia de investigación e innovación. Además, concuerdan en las medidas a aplicar para que este sector llegue al deseado 20% sobre el PIB (ahora llega escasamente al 16%), lo que supondría la generación de un millón y medio de nuevos puestos de trabajo. Y, para finalizar, y aunque esto vaya a beneficio de inventario, también coinciden en que comenzar una legislatura sin un Ministerio de Industria deja bien a las claras que la pereza en esta materia sigue instalada en los que mandan.

 

La única esperanza es que también a nivel político se llegue a un gran acuerdo entre diferentes, dada la actual correlación de fuerzas parlamentarias. Pero ya sabemos lo que cuesta llegar a consensos transversales en este país, y cómo se demoniza y castiga a los que arriesgan y consiguen esos acuerdos.

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