Uso de cookies Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información sobre nuestra: Política de cookies

Líder en información económica del negocio de la moda

24 Nov 201715:48

Un nuevo futuro para la Galicia más industrial

 

Galicia está de moda. Y no por alojar la sede de la industria de la distribución textil más famosa del mundo o  por tener marcas de moda reconocidas a nivel mundial surgidas entre las décadas de los 60 y los 80;  sino porque proyectos sólidos, coherentes y ambiciosos, vuelven a activar la red de talleres y mano de obra cualificada de la que fue poseedora.

 

La industria textil gallega ha sido un sector muy potente que ha sabido, en algunos casos, reinventarse y adaptarse a nuevas realidades. Hablar de presente y futuro para esta industria requiere echar la vista atrás.

 

En sus orígenes, y con un fuerte valor competitivo como era el diseño diferenciado y la calidad, firmas y marcas de moda que surgieron como pequeñas pymes, fueron creciendo hasta convertirse en grandes industrias con fábricas que tenían integrado todo el sistema productivo con cientos de trabajadores cualificados.

 

Soy gallega y mis inicios profesionales fueron en los noventa. Galicia estaba plagada de talleres auxiliares que daban soporte a esta gran industria textil. Eran talleres especializados, unos confeccionaban, otros planchaban, otros hacían ojales y cosían botones… Cientos de furgonetas con logotipos visibles y reconocibles entraban y salían de unos y de otros. Las prendas de Inditex que iniciaba su vertiginosa expansión, convivían con las de otros como Adolfo Domínguez, Roberto Verino, Purificación García, Caramelo, Pernas, Florentino, Toypes,… Fueron momentos gloriosos.

 

Después llegaron los tiempos de la deslocalización de la producción. Hubo que reinventarse y adaptarse para competir en un mercado global. Unos lo lograron y otros no, pero se perdieron miles de puesto de trabajo.

 

Hoy en día hay diferentes proyectos en marcha que buscan aglutinar a estos trabajadores altamente cualificados en talleres que den servicio a empresas textiles, no solo a las grandes y mundialmente reconocidas que hay en Galicia, sino de cualquier parte del mundo.

 

Y es que Galicia es sinónimo de profesionalidad, experiencia, calidad y futuro.

 

...