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The Carlyle Group, el rey del ‘private equity’ que corteja a la moda española

Uno de los mayores gestores de fondos del mundo tiene en su punto de mira dos compañías españolas de moda: Pronovias y Grupo Cortefiel. Carlyle es responsable, por ejemplo, del fenómeno Moncler.

Iria P. Gestal

12 jun 2017 - 04:42

The Carlyle Group, el rey del ‘private equity’ que corteja a la moda española

 

Más de 160.000 millones de dólares en activos. 287 vehículos de inversión. 31 oficinas en cinco continentes. The Carlyle Group está entre las mayores gestoras de fondos del mundo, con intereses en la energía, la sanidad, las telecomunicaciones o el real estate. Ahora, este titán del capital riesgo ha puesto la moda española en el punto de mira. Pronovias y Grupo Cortefiel podrían estar entre los candidatos a engrosar la cartera de Carlyle, responsable, entre otros, del fenómeno Moncler.

 

Fundada en 1987 en Washington (Estados Unidos), Carlyle recibe su nombre de un hotel de lujo de Nueva York donde dos de sus fundadores, Stephen L. Norris y David M. Rubenstein, solían reunirse para valorar sus inversiones. Su facturación el año pasado superó los 2.274 millones de euros y entre sus ex empleados se encuentran presidentes del Gobierno estadounidense como George W. Bush.

 

 

En busca del ‘efecto Moncler’

Carlyle comenzó a interesarse por el sector de la moda en 2008. El fondo, que sólo entra en empresas con la mayoría, se hizo con el 48% de la italiana Moncler en octubre de ese año a través de su fondo Carlyle Europe Partners III.

 

En 2011, vendió parte de su participación al fondo galo Eurazeo, manteniendo un 18% en el capital. Entonces, Moncler había engordado su red de tiendas de seis a 135, había multiplicado su facturación por cuatro, su resultado bruto de explotación (ebitda) por seis y desembarcado en nuevos mercados internacionales como Asia y Estados Unidos.

 

El mismo año que se hizo con Moncler, el fondo estadounidense compró también Shenzhen Ellassay Fashion, un grupo vertical chino que opera con las marcas Ellassay, Ellassay Weekend y Ellassay Shoes y que, igual que Moncler, terminaría saliendo a bolsa.

 

 

 

Su siguiente inversión en el negocio de la moda no llegó hasta cuatro años más tarde. En julio de 2012, su fondo Carlyle Europe Partners III se hizo con el 70% de la también italiana Twin-Set. En 2015, el fondo elevó su participación en la empresa hasta el 90% y este año ha tomado el control del 100%, lo que ha supuesto la salida del accionariado y de la gestión de Simona Barbieri, la fundadora de la compañía.

 

Carlyle dejó pasar otros cuatro años antes de realizar de nuevo una inversión en el negocio de la moda. Lo hizo de nuevo con su brazo inversor europeo, con el que tomó el control de la compañía alemana de lencería Hunkemoller, hasta entonces controlada por Pai. La empresa fue valorada en alrededor de 500 millones de euros.

 

Su última inversión hasta la fecha ha sido la compra de Golden Goose, con la que tratará de repetir el fenómeno Moncler. Aunque tiene su sede en Italia, en la compra de Golden Goose participaron dos fondos: Carlyle Europe Partners IV y Carlyle Asia Growth Partners V.

 

 

¿Qué fondos utiliza para invertir en el sector?

Las inversiones de moda de Carlyle se han agrupado principalmente en dos tipos de fondo: Carlyle Europe Partners y Carlyle Asia Growth Partners. El primero está destinado a compras apalancadas en compañías con una valoración superior a los 200 millones de euros y con operaciones basadas en Europa.

 

Este fue el vehículo utilizado para invertir en compañías como el grupo editorial Le Figaro, la española Applus o Twin-Set, y sería presumiblemente el utilizado de completarse alguna operación en el mercado español.

 

Asia Growth Partners, por su parte, está especializado en inversiones en tardío estado de desarrollo y con operaciones en China, India o Corea del Sur. Este fue el fondo utilizado para invertir en Shenzhen Ellassay Fashion y en Golden Goose, con la que se hizo a principios de este año.

 

En particular, Carlyle Asia Growth Partners IV, el utilizado para entrar en Ellassay, se lanzó en 2008 con un capital para 1.040 millones de dólares y está especializado en la inversión en compañías con “alto crecimiento, excelente gestión local y una posición de líder en el mercado en China, India, Japón y Corea”.

 

 

 

 

 

The Carlyle Group en España

Aunque tanto Pronovias como Grupo Cortefiel serían sus primeras inversiones en el negocio de la moda en España, Carlyle cuenta ya con una trayectoria en el país. De hecho, la gestora estadounidense de fondos tiene una oficina en Barcelona, ubicada en la calle Pau Casals y pilotada por Pedro de Esteban.

 

Bajo su tutela, Carlyle ha tejido una historia de éxitos, pero también de sonados fracasos que terminaron en quiebra. La primera gran operación de la gestora en el mercado español, donde compite con otros fondos como Apax, fue la compra de Applus.

 

A través de los fondos Carlyle Europe Partners II y III, Carlyle tomó el control de la empresa catalana de certificación en 2007 por 1.480 millones de euros. Carlyle y otros socios minoritarios aportaron 500 millones de euros y obtuvieron financiación bancaria por 900 millones, lo que convirtió la operación en el mayor leverage buy out de España hasta entonces.           

 

El fondo puso en marcha un plan de reducción de costes e impulsó el crecimiento de la compañía a golpe de talonario, con cerca de una treintena de compras. La facturación de Applus se duplicó en apenas unos años, y la empresa terminó sacando el grupo a bolsa en 2014.

 

Un año después, la sociedad Azul Holdings, controlada por Carlyle, se desprendió del 11,5% de Applus por 165 millones de euros y, en 2016, salió definitivamente de su capital al vender el 13,97% que todavía conservaba por 142 millones de euros.

 

Sin embargo, en la trayectoria de Carlyle en España hay también una mancha negra que ni siquiera figura en la página web del fondo. En 2006, Carlyle adquirió Orizonia, el gigante en el que la familia Fluxà (propietaria también de Camper e Iberostar) concentraba su negocio de turismo emisor.

 

Carlyle desembolsó entre 800 millones y 900 millones de euros por la compañía. La compañía vendió algunos activos del hólding como Iberocrucedos por cincuenta millones de euros y Rumbo, por 35 millones, que poseía con Telefónica al 50%.

 

Sin embargo, la deuda terminó por ahogar Orizonia y Carlyle la dejó caer. En marzo de 2013, Orizonia entró en los juzgados con más de 2.0000 millones de euros de deuda. Barceló y Globalia tantearon la compra del grupo poco antes de la declaración del concurso, sin éxito. En mayo de 2014, Orizonia entró en liquidación. El concurso llegó a los juzgados y no fue hasta marzo de este año que la administración concursal alcanzó un acuerdo con Carlyle para que el concurso fuera declarado y no culpable. Como parte del acuerdo, el fondo tendrá que contribuir con diez millones de euros para facilitar la liquidación de las sociedades de Orizonia y que puedan saldarse las cantidades adeudadas a los antiguos empleados. 

 

Actualmente, el grupo controla un único activo en España: la empresa de alimentación Palacios, que adquirió en marzo de 2015.