Le informamos que en esta Web utilizamos cookies propias y de terceros para recabar información sobre su uso, mejorar nuestros servicios y, en su caso, mostrar publicidad mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Puede aceptar expresamente su uso pulsando el botón de “ACEPTAR” o bien configurarlas y seleccionar las cookies que desea aceptar o rechazar en los ajustes. Asimismo, puede obtener más información sobre nuestra política de cookies aquí.

 

 

Este sitio web utiliza cookies para proporcionar una mejor experiencia de usuario. Usted puede ajustar sus preferencias o retirar su consentimiento a determinadas Cookies en cualquier momento. Nosotros tratamos los datos personales obtenidos a través del uso de Cookies (como por ejemplo cookies propias o de terceros) para las finalidades descritas en el Aviso de Privacidad y en la Política de Cookies disponibles en nuestra página web. Para consentir el uso de Cookies y acceder a la página web, pulse “Acepto”.

Líder en información económica del negocio de la moda

25 Feb 202108:33

Federico Sainz de Robles (Sepiia): “La moda ha trabajado mucho el diseño, pero el producto no ha avanzado nada”

El fundador de la empresa ganadora de la primera edición de Fashion Startup Congress repasa los desafíos de emprender en moda y reclama al gobierno una campaña para promover el consumo responsable.

 

18 Feb 2021 — 04:51
I. P. G.
Especiales relacionados
Temas relacionados
Compartir
Me interesa

Federico Sainz de Robles (Sepiia): “La moda ha trabajado mucho el diseño, pero el producto no ha avanzado nada”

 

 

Camisetas que no se arrugan, no se manchan y no huelen. Ese fue el punto de partida de Federico Sainz de Robles, ingeniero de formación, cuando puso en marcha Sepiia hace ahora siete años. La compañía, que se ha alzado como ganadora de la primera edición de Fashion Startup Contest, impulsado por Instagram y Modaes.es con el apoyo de EY y El Ganso, echó a andar en el seno de Lanzadera, la aceleradora impulsada por Juan Roig. “Entonces éramos cuatro empresas, hoy entran de cien en cien; el ecosistema emprendedor es más amplio que entonces”, recuerda Sainz de Robles. El emprendedor asegura haberse sentido respaldado por los inversores y las instituciones, aunque echa en falta tres cosas: una campaña pública para promover el consumo responsable de ropa, una red de emprendedores en la que compartir experiencias y un aglutinador, al estilo LVMH, para que sea más fácil crecer.  

 

Pregunta: ¿Es más fácil poner en marcha una empresa hoy que cuando empezasteis?

Respuesta: Al menos a escala macro, es más difícil, porque la crisis del coronavirus ha hecho que el consumo haya caído. Pero, por otro lado, la crisis también ha puesto de manifiesto de una forma más acentuada el problema que tiene la industria en cuanto a impacto medioambiental, la deslocalización de la producción. Y eso puede ser una oportunidad para emprender. Además, en los últimos años hemos visto cómo se han ido potenciando todos los entornos de emprendimiento. Cuando nosotros entramos en Lanzadera, éramos cuatro start ups y ahora entran de cien en cien.

 

P.: Incluso en la crisis ha habido muchas nuevas empresas de moda. ¿Por qué es un sector tan atractivo para el emprendedor?

R.: La moda tiene un vínculo emocional enormemente potente con los individuos, es el objeto con el que más tiempo pasas a lo largo del día y, además, es relativamente sencillo de producir. Yo aposté por el sector porque me gustaba. Siempre he sido un gran comprador de ropa y entendí que había un hueco interesante en el cual podíamos establecernos como empresa. Cuando era adolescente es compraba mucha ropa, pero de mala calidad, y como ingeniero siempre he tenido esa visión de que las cosas funcionen bien. En la moda se había trabajado mucho en la comunicación y el diseño, pero el producto no había avanzado nada, y eso que el sector de la tecnología textil sí que había avanzado.

 

P.: ¿Llegaron muy pronto?

R.: Si hubiese ido más rápido no sé cómo hubiera acabado siendo la empresa. Empecé con 26 años, con muy poquita financiación y prácticamente yo solo. Haber tenido una evolución más paulatina nos ha permitido ir a aprendiendo y tener un crecimiento sostenible.

 

 

 

 

P.: Dice que como ingeniero busca que los objetos sean útiles. En moda, ¿no importa más el diseño que la funcionalidad?

R.: Hemos ido viendo una gran evolución en los últimos años. Primero no se lo creían, después no entendían cómo iba a afectar a su día a día y finalmente el impacto en el medio ambiente. Pero con la crisis del coronavirus esto se ha impulsado enormemente. Hemos pasado de tener una relación con la ropa muy distinta en muy poco tiempo, y esto ha acercado al cliente a este tipo de productos más tecnológicos y más confortables. El cambio empezó por las prendas deportivas: antes, comprabas unas zapatillas para ir a correr y llevabas una camiseta de algodón al gimnasio; hoy compras zapatillas de pronador y llevas una camiseta dry fit. Usas toda esa tecnología para ir una hora al día al gimnasio, como mucho, pero el resto del día también te están pasando cosas.

 

P.: ¿Han echado en falta más apoyo como emprendedores en este sector?

R.: Nosotros hemos sido muy afortunados. Hemos contado con un gran apoyo de las aceleradoras, de los inversores y también del sector público, con una subvención para el desarrollo de I+D. Pero para que haya un cambio en el segundo sector más contaminante tiene que haber una unión entre empresas que generen alternativas de consumo, un consumidor muy informado y, sobre todo, el apoyo de las instituciones. Como empresa podemos proponer un producto distinto, con un valor añadido y un impacto positivo, pero tiene que haber una labor de las instituciones para promover un tipo de consumo más responsable, como ya se hizo con la alimentación, y potenciar la industria local. Toda la producción la hacemos en España, pagando salarios españoles, y competimos directamente con productos importados de Bangladesh.

 

P.: ¿Qué le recomendaría a un emprendedor que empieza ahora en el sector de la moda?

R.: Primero, que se crea mucho lo que está haciendo y que le encante, porque en eso se va a basar su vida a partir de ese momento. Y después, entender que la empresa no eres él solo, hay que ser humilde. Además, al principio te crees que tu empresa es lo más importante que existe, pero hay que hacer el ejercicio de relativizar un poco todo y entender que no somos cirujanos, no le salvamos la vida a nadie: no pasa nada si se pierde un paquete.

 

 

 

 

P.: ¿Le hubiera gustado que hubiera un lobby en el sector?

R.: En España hay bastantes asociaciones de moda, lo que quizás echo en falta es un marco para compartir más cosas entre start ups, algún entorno que nos permita conocernos todos, porque lo cierto es que cuando nos encontramos siempre estamos encantados de ayudarnos.

 

P.: ¿Qué envidian de una gran empresa?

R.: El impacto que tienen. Por el volumen que tienen, si toman una pequeña decisión, como dejar de usar bolsas de plástico, el impacto que genera es descomunal.

 

P.: ¿Hace falta en España un aglutinador como LVMH para que las start ups logren dar un salto adelante?

R.: En España hay algún caso, como el de Ternua (que compró Loreak Mendian), pero son pocos. Me gustaría que existiera algo así, porque solas es complicado. Y dentro de un gran grupo en el que puedas mantener una cierta independencia pero aprovechar su estructura, sus procesos y su fuerza como lobby sería muy interesante.

 

P.: Como start up, ¿se han sentido respaldados durante la pandemia?

R.: Ha habido distintas fases. Pero al Gobierno no le podemos pedir nada porque la suerte es que no teníamos tiendas físicas, por lo que no sufrimos tanto. Tampoco nuestros proveedores tuvieron que dejar de trabajar, salvo en las dos semanas en las que se paralizó la actividad.

 

P.: ¿Nacer en el país de Inditex es bueno para emprender?

R.: Inditex ha generado una cultura de moda muy arraigada en todos nosotros y un conocimiento de la moda. Haber crecido a la vez que lo hacía Zara me ha hecho entender mejor el sector.

 

P.: ¿Volvería a invertir en moda?

R.: Sí, incluso volvería a cometer los mismos errores. Hay momentos en los que estás muy cansado, situaciones de mucho estrés… Pero nunca he pensado “ojalá no lo hubiera hecho”. Toda esta experiencia me ha hecho evolucionar.

Publicidad
Comentar
Compartir
...