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04 Jun 202000:38

De Ulanka a Rumbo, la zapatería sale del barrio a la conquista del país

La distribución del calzado ha dado un vuelco en la última década y uno de los actores que más se ha transformado ha sido el multimarca de barrio, que ha profesionalizado su gestión y ha trazado sus propias cadenas.

19 Sep 2017 — 04:47
S. Riera
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De Ulanka a Rumbo, la zapatería sale del barrio a la conquista del país

 

 

Las zapaterías toman el mercado. El comercio tradicional de barrio, el multimarca de calzado, toma dimensión de cadena de retail y se hace un hueco en el mercado español de la distribución del sector. Ulanka, con un centenar de tiendas; Rumbo, con cerca de setenta; Casas, con 55, o Vives Shoes, con 35, han empezado a conquistar el territorio español funcionando como centrales de compras y contrarrestando el avance de las cadenas monomarca y la distribución no especializada.

 

Todas ellas han salido a la caza de un mercado que, en 2016, creció un 4% y alcanzó los 3.000 millones de euros en España. La distribución especializada copa aún el 61% de las ventas de calzado en el país. Los establecimientos integrados en cadenas facturaron el año pasado 980 millones de euros mientras que los independientes registraron una cifra de negocio de 850 millones de euros, según el último informe sectorial DBK, de Informa.

 

Son negocios de raíz familiar, la mayoría de ellos de larga trayectoria, conocedores del terreno y que ahora han ganado dimensión convirtiéndose en grupos de retail, con gestión profesionalizada y que actúan de manera similar a grupos de compras, como las cadenas de ropa y material deportivo. Con núcleos centrales relativamente pequeños, con personal en compras y márketing, y apoyándose en la franquicia o fórmulas similares, estos nuevos retailers han vuelto a dar alas al negocio del multimarca.

 

 

 

 

La comercialización tiene ciclos, que en los últimos años ha sido bajo para el multimarca, que ahora deja de decrecer”, explica Ezequiel Sánchez, socio director de Binomio Ventures y con larga trayectoria en el calzado, donde fue director general de Tempe durante una década. “Este tipo de empresas han encontrado espacio en el mercado, saben que no es necesario ir a la vía principal, sino que pueden hacer negocio en las segundas calles, en las que además hay locales disponibles”, asegura el experto.

 

 

 

 

Según Sánchez, el avance de estas cadenas demuestra que el consumidor busca que le realicen una selección de la oferta. Sobre esta premisa, estas cadenas terminan construyendo su marca en base a su selección. Este fenómeno no es aislado en España, sino que también se observa en otros países como Alemania, Italia, Grecia o Polonia. En cambio, es menos habitual en Francia, donde la distribución de calzado ha estado dominada por grandes grupos de distribución.

 

Jaime de la Figuera, director de la feria española de calzado Momad Shoes, añade que el crecimiento de estos retailers provoca a su vez una concentración de los actores en la distribución. “El sector, que aún suma 6.000 establecimientos independientes en el país, tenderá a ser menos atomizado que en la actualidad”, según De la Figuera.

 

 

 

 

El directivo señala también este tipo de empresas busca la máxima rentabilidad y han empezado a digitalizarse para funcionar como las cadenas monomarca, intercambiándose mercancías entre ellas. “Ahora son los que están aportando dinamismo al mercado”, subraya.

 

Ulanka, con alrededor de un centenar de tiendas en el mercado español, es en la actualidad el tercer mayor grupo de distribución de calzado en el país, sólo superado por Merkal Calzados, que suma unos 230 establecimientos, y Marypaz, que contaba con unos 200 puntos de venta. Sin embargo, el gigante alemán Deichmann, el mayor grupo del mundo de distribución de calzado por cifra de negocio, suma poco más de cincuenta establecimientos en España.

 

Propiedad del grupo Yorga y sede en Paterna (Valencia), Ulanka ha expandido su fórmula por todo el país, apoyándose en marcas propias, como Coolway, así como otras de terceros, como Birkenstock, Adidas, Dr Marteens, New Balance, Nike o Havaianas, entre otras. La red está controlada por la familia Mayordomo, propietaria también de los establecimientos Supermira, Maydo y Mayordomo.

 

 

 

 

Calzados Rumbo es otra de las mayores cadenas de zapaterías en España. Propiedad de la familia Meseguer, la cadena ha ido más allá de su zona de confort, Murcia y Alicante, para dar el salto a la capital, donde cuenta ya con seis establecimientos. Dos de sus últimas aperturas fueron en la Gran Vía de Madrid, en el local de 600 metros cuadrados antes ocupado por Blanco, y en la calle Fuencarral, sustituyendo a Antony Morato.

 

 

 

 

Fundada en 1980, Calzados Rumbo también está liderada ahora por la segunda generación, que además de expandir la cadena insignia, también ha puesto en marcha otras, como Cancha, de equipamiento deportivo; Toopsy, de calzado juvenil, y Marca Hispánica, de gama más alta. Por otro lado, la empresa adquirió en 2008 Shoe Mart.

 

En el caso de la catalana Casas, los orígenes de la empresa se sitúan en 1923 y continúa pilotada por la familia fundadora. Con más de cincuenta establecimientos, el grupo Lamolla ha ido diversificando con U Casas para un público más joven y recintemente con el monomarca Camila’s. La empresa es también propietaria de las marcas Vialis y Aro.

 

 

 

 

De menor tamaño son cadenas como Querol, Elena Hernández o Vives Shoes, todas ellas con proyectos de expansión en marcha. La primera de ellas, por ejemplo, fundada en 1963 por el matrimonio Miquel Querol y Carmen Velilla, está pilotada ahora por la segunda generación, responsable de su despegue en retail. En la actualidad, la empresa cuenta con una red de 37 establecimientos y con planes de alcanzar los 50 puntos de venta en 2020.

 

También la segunda generación de Elena Hernández es la responsable de la nueva etapa que emprende la compañía, que suma ya 16 establecimientos y que se ha marcado como objetivo llegar hasta las 25 tiendas en 2020. Vives Shoes, por su parte, más de treinta puntos de venta, quería cerrar 2017 con 45 establecimientos. La empresa, cuyos orígenes se remontan a 1925, empezó a abrir sus primeros establecimientos en la década de los noventa y, ahora, la tercera generación de la saga Vives ha impulsado esta expansión.

 

En esta misma línea, otras zapaterías que han empezado a dar gas a sus redes son Tascón en Catalunya; Lola Rey, en la Comunidad de Madrid, o Krack Zapaterías, en Galicia. Tascón, por ejemplo, cuenta en la actualidad con una red de trece establecimientos, y Lola Rey y Krack Zapaterías, de quince cada una.

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