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19 Nov 201713:31

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De Lacoste a Alonso: el ‘tiki-taka’ de la moda y el deporte

El matrimonio formado por ambas disciplinas es uno de los negocios más rentables. Además de los tradicionales patrocinios, una ola de deportistas se ha lanzado a invertir parte de sus fortunas en proyectos de moda. 

10 Abr 2017 — 04:37
Lorenzo Molina
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De Lacoste a Alonso: el ‘tiki-taka’ de moda y deporte

 

 

Fernando Alonso ha sido el último deportista de élite en sumarse al negocio de la moda. De la mano de KPMG, el piloto asturiano ha formado un equipo de diez personas para lanzar Kimoa, una marca de moda y accesorios para hombre y mujer. Alonso se suma así a la amplia lista de tenistas, futbolistas y jugadores de baloncesto que han puesto en marcha proyectos en la industria o han prestado su imagen a compañías internacionales de moda.

 

Desde René Lacoste y Björn Borg, pasando por estrellas dentro y fuera de sus respectivas canchas como Rafa Nadal, Gerard Piqué, Neymar o Johann Cruyff, el romance entre la moda y el deporte empezó a principios del siglo pasado y hoy está más vigente que nunca.

 

En 1933, la pasión por el tenis de René Lacoste le llevo también a preocuparse por la indumentaria en la pista, creando uno de los productos, logos y marcas más icónicas de la historia de la moda contemporánea. La empresa del cocodrilo, fundada en 1933, es ahora un imperio global que abarca no sólo polos de piqué, sino colecciones enteras para hombre y mujer, accesorios, calzado y fragancias.

 

 

 

 

Hoy, las creaciones de la marca, bajo la dirección artística de Felipe Oliveira Baptista desde 2011, se exhiben cada temporada en la semana de la moda de Londres. Además, la compañía ha diversificado su oferta en los últimos años con líneas como Lacoste L!ve, que concentra la oferta de moda urbana del grupo con un diseño más innovador y colorido.

 

Décadas después del debut de René, otro tenista sueco, Björn Borg, decidió explotar su nombre y prestigio dentro de las pistas también en el sector de la moda. Lanzada en 2004, la compañía homónima del tenista es hoy un negocio que facturó 631,6 millones de coronas suecas en 2016, un 10% más que el año anterior.

 

El beneficio neto de la empresa se elevó un 13% el año pasado, hasta 46,9 millones de coronas suecas. Björn Borg, que ofrece moda deportiva y ropa interior para hombre y mujer, se ha beneficiado del tirón del athleisure, la tendencia que se ha impuesto en las calles de medio mundo y que ha convertido las prendas para practicar deporte en el outfit favorito entre los millennials.   

 

 

 

 

 

La compañía sueca, al igual que otros grupos del sector como Nike o Adidas, ha decido apostar por las colaboraciones con diseñadores emergentes para llegar a nuevas audiencias con sus creaciones. En 2016, la empresa reveló una colección cápsula con el diseñador británico Craig Green, que fue comercializada a través de Opening Ceremony, Urban Outfitters o Selfridges.

 

En el mundo del tenis español, las victorias de Rafa Nadal en las pista le han reportado también numerosos contratos con bancos, aseguradoras y compañías de moda, que han confiado en el tenista para publicitar sus productos y servicios. El rey del estilo preppy, Tommy Hilfiger, fichó al deportista mallorquín como el embajador global de su línea de moda íntima y trajes masculina, en una colaboración que encadena ya durante cuatro temporadas consecutivas.

 

Rafa Nadal es uno de los numerosos casos de figuras del deporte cuyos millonarios contratos publicitarios y patrocinios le están reportando más ingresos que los reveses con la raqueta. Según una lista que elabora la revista estadounidense Forbes, el tenista ingresó 37,5 millones de dólares en 2016, de los cuales 32 millones procedieron de sus trabajos fuera de las pista.

 

 

 

 

 

 

Novak Djokovic, el sexto deportista que más dinero ingreso en 2016, firmó un contrato con Uniqlo en 2012 para ser el embajador de la compañía por cinco años. La indumentaria de Djokovic en las pistas de medio mundo va desde entonces acompañada del logo rojo de la empresa nipona, a cambio de seis millones de dólares por temporada. El año pasado, el tenista serbio ganó 55,8 millones de dólares gracias al deporte y todos sus patrocinios.

 

Los fuertes de la NBA que también encestan en el tablero de la moda  

El baloncesto es otra de las disciplinas que más figuras y productos emblemáticos ha dado a la moda global. Desde las camisetas de Los Angeles Lakers pasando por los shorts de los Chicago Bulls, la indumentaria del baloncesto ha saltado fuera de las canchas y se convirtieron en símbolo de la cultura urbana de Estados Unidos de los años ochenta y noventa.

 

En este ámbito, Michael Jordan ha sido el deportista que ha conseguido convertir su marca Jordan, bajo el paraguas de Nike, en un referente y sentar un precedente en el ámbito de las colaboraciones entre la moda y el deporte. La alianza, que se fraguó en 1985 con un único par de sneakers, ha evolucionado a lo largo de las últimas tres décadas hasta convertirse en el nombre de referencia para las zapatillas de baloncesto.

 

Según un artículo publicado por Business Insider en 2015, las zapatillas de Jordan generaron 2.500 millones de dólares para Nike en 2013, frente a los 2.000 millones de dólares del año anterior. De esos ingresos, el jugador de baloncesto percibió una suma cercana a los cien millones de dólares fruto del acuerdo con el gigante estadounidense del deporte. La marca Jordan era entonces la tercera más popular entre los jugadores de la NBA, solamente superada por la propia Nike y Adidas.

 

 

 

 

Kobe Bryant, otra de las estrellas de la liga de baloncesto norteamericana, ha sabido rentabilizar muy bien su maestría en la cancha con los negocios en calzado. Bryant colabora con Nike desde hace catorce años con su nombre para el lanzamiento de numerosos modelos de zapatillas deportivas. El contrato con la compañía estadounidense le garantizaba unos ingresos anuales de diez millones de dólares al año, según Forbes. En 2014, Nike vendió sneakers vinculadas a la línea de Bryant por valor de 105 millones de dólares en Estados Unidos, según el analista de retail SportScanInfo.

 

Derrick Rose, otra de las estrellas de la NBA que más vitorea la afición del baloncesto, se decantó por Adidas en 2012, cuando lanzó una colección cápsula de calzado deportivo que generó 25 millones de dólares para el grupo alemán ese año y 40 millones de dólares en 2013, según SportsOneSource.

 

Las ‘bodas’ entre futbolistas y gigantes de la moda

Los astros del deporte rey son también los más cotizados por las empresas de moda para protagonizar sus campañas y hacer de gancho con el cliente. Además, algunos de ellos se han aventurado a lanzar sus propios proyectos en el sector, con la esperanza de que su fama convierta cualquier proyecto empresarial en sinónimo de éxito comercial.

 

El jugador y entrenador del FC Barcelona Johann Cruyff, que falleció el año pasado, forma parte de este segundo grupo. El futbolista holandés lanzó su marca homónima en los noventa, al principio solamente focalizada en moda deportiva, pero que ahora abraza también líneas de moda urbana.

 

Las prendas de Cruyff se distribuyen hoy en centros de El Corte Inglés y opera con flagship stores en el número 3 de la plaza Comercial de Barcelona y en la Kalverstraat de Ámsterdam. La compañía está presente en Reino Unido desde 2010, cuando subió la persiana de su primer establecimiento en el país, ubicado en Liverpool.

 

 

 

 

La relación entre compañías de moda y deportistas se ha ido puliendo con el tiempo y ha adquirido en los últimos años un nuevo modelo de colaboración predilecto: las colecciones cápsula. Así se forjó la alianza entre H&M, número dos en la distribución de moda mundial, y David Beckham, que se inició en el año 2011 con una línea de moda íntima para hombres y desembocó en todo un rango de prendas de vestir (modern essentials) en 2015. El vínculo entre la compañía y el ex futbolista se prolongó durante cinco años, durante los cuales se lanzó una colección por temporada de manera ininterrumpida.

 

Otro astro del futbol, Neymar Jr., también ha prestado su imagen para promocionar moda. En 2016, el futbolista y la modelo Alessandra Ambrosio fueron los protagonistas de la campaña de lanzamiento de los vaqueros Hyperflex de Replay. El jugador brasileño ingresó 37,5 millones de dólares en 2016, de los cuales generó 23 millones gracias a sus patrocinios y campañas publicitarias.

 

Cristiano Ronaldo sigue creciendo no solo dentro del campo de futbol. CR7, la marca que el jugador portugués lanzó en 2013, ha pasado de comercializar únicamente moda íntima masculina en sus inicios a ofrecer un rango de productos que van del calzado a las fragancias.

 

Para el desarrollo de su línea de ropa interior y calcetines, Ronaldo trabaja con el diseñador neoyorkino Richard Chai y el fabricante danés JBS Textile Group. A finales de marzo, CR7 dio a conocer que la compañía lanzará al mercado su primera colección de denim en junio, cuya fabricación ha sido realizada por Uniti Fashion. El objetivo de la empresa pasa por seguir ampliando el rango de categorías ofrecidas por CR7.

 

 

 

 

Cristiano Ronaldo fue el futbolista que más ingresos tuvo en 2016, según Forbes. Además de las ganancias de 56 millones de dólares que le reportó su contrato como jugador de futbol, el astro obtuvo otros 32 millones de dólares más fruto de los patrocinios.

 

Pero los futbolistas no sólo se han interesado por la moda. La óptica low cost de Kypers, compañía fundada en 2014 y propiedad de la familia de Gerard Piqué, finalizó el ejercicio 2016 con ventas de 500.000 euros y prevé cerrar 2017 con una facturación de dos millones de euros.  

 

 

 

 

Kypers tantea abrir en los próximos meses filiales en Uruguay y Brasil para afianzar su presencia en el mercado latinoamericano. En la actualidad, la empresa  está presente en más de veinte países y en unos 1.500 puntos de venta en todo el mundo. Desde su sede central de Barcelona, la compañía distribuye a toda Europa, gestionando directamente su actividad en España, Portugal, Bélgica, Alemania, Francia y Holanda. Para el resto de países van de la mano de distribuidores. Sólo en España está presentes en 500 puntos de venta.

 

La última mención es una intrusión del mundo del motociclismo. Jorge Lorenzo y el ex-Hawkers Rubén Vinagre fundaron en 2014 la marca de moda y gafas Skull Rider. En agosto de 2016, el empresario Sito Herrera compró la mitad de la empresa que poseía Vinagre. La empresa prevé registrar unas ventas de doce millones de euros en 2017 y alcanzar los cien puntos de venta.

 

Los diseños de Skull Rider se realizan en su sede de Badalona. Por su parte, la fabricación de los artículos textiles se realiza en talleres externos de Mataró (Barcelona), mientras que las gafas se producen en China.

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