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De Basi a Zunzunegui, los pioneros de la moda internacional en España

Lacoste, Armani, Hugo Boss, Max Mara o Burberry son algunas de las firmas que confiaron en un socio para entrar en España. Las familias Basi, Zunzunegui, Gómez de Zamora, Malatesta y Mora están detrás de su desarrollo en el país.

Pilar Riaño

11 nov 2019 - 04:49

De Basi a Zunzunegui, los pioneros de la moda internacional en España

 

 

Hubo un tiempo en que España no aparecía, ni por asomo, en los mapas de calor de la moda en el mundo. Ahora que gigantes como Gap tienen miedo al país y a la competencia local y que compañías tan poderosas como Fast Retailing tardan más de siete años en abrir una tienda de su cadena estrella, parece lejano el momento en que los principales grupos de moda del mundo no se acercaban a España y se apoyaban en socios locales.

 

A lo largo de los últimos años, algunas de las mayores empresas del sector de la moda han retomado el control de sus negocios en el mercado español. Con España convertido ya en un país de clase media y con un negocio ya rentable o con posibilidades de serlo, las compañías han visto la oportunidad de engordar sin riesgo. Puma, Guess, Armani, Max Mara, Lacoste o New Balance son sólo algunas de ellas.

 

Detrás de la implantación en España de todas estas compañías y de otras se esconden los apellidos de los pioneros de la moda internacional en el país. ¿Cuáles son las familias que arriesgaron y apostaron por la moda en el mercado nacional?

 

La familia Basi es una de las pocas que continúa vinculada al negocio de la moda. Aunque los orígenes de la empresa ser remontan a 1944, cuando Mercedes Sabi puso en marcha un taller textil, el gran salto de la familia en el sector llegó en 1962, cuando los Basi lograron la licencia para fabricar y distribuir Lacoste en España.

 

En aquel momento, ni Lacoste es el gigante que es hoy ni España era un mercado a tener en cuenta, así que los hermanos Josep y Armand Basi llegaron a un acuerdo con el deportista René Lacoste por el cual tenían el control de la marca.

 

Los Basi fueron los responsables de la implantación y la penetración de Lacoste en España durante décadas. En 2013, el acuerdo se modificó y la familia perdió la fabricación de la firma, pues Lacoste quería unificar sus colecciones en todo el mundo, y en 2017 se rompió la alianza y el gigante francés tomó el control total de sus operaciones en el país. Hoy en día, la familia Basi sigue trabajando en el sector, con la distribución de Nautica, Cole Haan y No Name.

 


 

 

Una evolución similar siguió Burberry en el mercado español. Detrás de la firma británica del estampado tartán se esconde también otro de los apellidos ilustres de la moda en España: los Mora. Históricamente, Burberry operaba en España a través de una licencia a la familia Mora, que terminó vendiendo su empresa a la matriz en 2000.

 

La fortaleza de los Mora era tal que Burberry llegó a contar con una marca exclusiva para España, Thomas Burberry. En 2009, la matriz del grupo tomó la decisión de homogeneizar su producto en todo el mundo, de manera que Thomas Burberry fue suprimida, lo que derivó en un expediente de regulación de empleo (ERE) sobre más de 300 personas que se ejecutó en 2010.

 

Eugenio Mora estuvo al frente (como consejero delegado y como presidente) de Burberry España entre 1985 y 2006. Desde entonces, los Mora no guardan ninguna vinculación con la firma británica y su devenir no ha sido tan glorioso: el ex presidente de Burberry España estuvo implicado en la trama del caso de corrupción política Pretoria, tal y como adelantó El Confidencial tras la investigación de los llamados papeles de Panamá.

 

 

Armani también decidió tomar el control de su negocio en España en 2009. Ese año, el grupo italiano liderado por el diseñador Giorgio Armani comenzó las negociaciones con la familia Zunzunegui, propietaria de la licencia para distribuir en España las marcas Giorgio Armani, Armani Collezioni, Emporio Armani, Armani Jeans y Armani Junior, que contaban en aquel momento con once tiendas en el país.

 

Al frente del negocio de Armani en España estaba Amalia Zunzunegui, que había introducido la marca en el país de la mano de sus hermanas, Begoña y Carmen. Estas dos últimas estaban también vinculadas con el negocio de la decoración, al frente de Grupo Trece y de Becara.

 

Miembros de la alta sociedad y reconocidas por su carácter emprendedor, las hermanas Zunzunegui comenzaron su trayectoria con el comercio Tres Zetas, especializado en moda de gama alta. Una de las firmas con que se estrenó Tres Zetas fue Cacharel y, más tarde, las hermanas se convirtieron en las primeras en importar Kenzo. Tres Zetas llegó a contar con local en Madrid y Marbella y la familia Zunzunegui (que hoy sigue vinculada con el sector a través del showroom Trezun) operó tiendas de Cacharel, Jaeger, Fendi y Alan Manoukian en España.

 

 

 

 

El elocuente Mario Malatesta fue el responsable de la introducción y desarrollo en España de Max Mara. Durante más de veinticinco años, este empresario italiano afincado en Barcelona tuvo las riendas de la firma italiana en el mercado nacional.

 

En el mismo momento que Armani y Burberry, la matriz de Max Mara absorbió General Import, la sociedad a través de la cual Malatesta operaba con la marca. Este movimiento, que implicó la creación de una filial por parte de Max Mara, coincidió con la jubilación de Mario Malatesta, convertido en un símbolo de la moda en España.

 

Los Malatesta siguen relacionados con el sector. Francesca Malatesta, hija de Mario Malatesta, lidera junto a su esposo Jordi García Mercader la empresa Via Emilia, dedicada a la distribución de marcas internacionales en España. Via Emilia, cuyo presidente es Mario Malatesta (según consta en el Registro Mercantil), distribuye, entre otras, firmas como Karl Lagerfeld o Liu Jo.

 

 

El periplo de la familia Gómez de Zamora en el negocio de la moda comenzó a principios de los años sesenta, tejiendo las primeras relaciones de partenariado con marcas internacionales en España. Después de siete años en la cárcel tras la Guerra Civil, Clemente Gómez de Zamora Martín de Afuera llegó al negocio de la moda por casualidad: terminó vendiendo maquetas de barcos para una empresa de Menorca llamada Constructo, que fue vendida a Industrias Salinas Sabat, los dueños de los calzoncillos Ocean.

 

La empresa Organización Gómez de Zamora (Ogoza) inició su trayectoria en 1962 distribuyendo productos de marcas como Kangol y Facis, y en 1987 selló un acuerdo con Hugo Boss para gestionar la firma alemana en España. Diez años más tarde, Hugo Boss creó su propia filial y tomó el control del negocio.

 

A finales de los ochenta, Ogoza creó empresas conjuntas con grupos como Gruppo Financiero Tessile y Steilmann Gruppe: tras desarrollar ambos negocios, las filiales se descontinuaron en 1999 y 2011, respectivamente. El salto de Ogoza llegó en 1996, cuando selló un acuerdo de licencia de distribución con Gant para las marcas La Martina, Belstaff y Gant.

 

Ogoza, que hoy en día distribuye marcas como Barbour o Vilebrequin y cuenta con firmas propias, está liderada por Miguel Ángel García Gómez de Zamora, sobrino de Clemente Gómez de Zamora, hijo del fundador.

 

 

 

 

Mientras la mayoría de familias históricas del negocio de la moda en España continúan vinculadas hoy en día, no sucede lo mismo con los Nassia. Nacido en 1946, Daniel Nassia llegó a España procedente de Francia en 1976. El primer proyecto del empresario fue la marca Daniel G. Más tarde llegó Closed y, después, el grupo industrial Twenty, propietario de la licencia para fabricar y distribuir en España Marithé et François Girbaud. Nassia es accionista histórico del multimarca madrileño Ekseption.

 

Twenty (liderada entonces por el hijo del fundador, Christian Nassia) entró en concurso de acreedores en 2013, justo después de la liquidación Gir+A&F, licenciataria mundial de la línea de gama alta y de jeans para Europa de Marithé. Twenty contaba entonces con siete tiendas Marithé en España.

 

Los Nassia fueron también propietarios de Antonio Miró. Después de que Tendam renunciara a una opción de compra que tenía sobre la firma del diseñador catalán, el creativo vendió el 70% de la empresa a la sociedad Nuevos Valores Textiles, controlada por las familias Arquero y Nassia, propietarias del grupo Twenty. Más adelante, la familia Nassia salió del capital.