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Christian Meyer: “La clave de la moda no es el retail, pero la moda sin el retail hoy en día no sería lo mismo”

Pilar Riaño/ Custodio Pareja

29 may 2014 - 04:51

Christian Meyer

 

 

Christian Meyer lleva más de dos décadas en el negocio de la moda, un sector en el que comenzó a trabajar cuando tenía 17 años.  Nacido en Barcelona, Meyer ha desarrollado el grueso de su carrera profesional en Desigual, donde trabajó codo con codo con uno de sus ocho hermanos, Thomas Meyer, propietario de la empresa que ha revolucionado la moda española durante los últimos años. Christian Meyer se hacía cargo en Desigual de las áreas de expansión, diseño de tiendas, compras (excepto producto) y retail. “Cogía entre 120 y 160 aviones al año: era muy duro, pero tenía compromiso”, recuerda.

 

Casado y con tres hijos, Meyer ha pasado parte de su vida en Suiza (país de origen de sus padres) y Estados Unidos, pero lleva años afincado en Barcelona. A sus 42 años, el empresario (“lo de ser emprendedor se lleva en la sangre”, dice orgulloso) es discreto y siempre se ha mantenido en un segundo plano.

 

Ahora, Christian Meyer prepara el lanzamiento de nuevos proyectos empresariales e invierte en compañías (una de las cuales es la cadena de complementos para la cabeza Ontop Barcelona, donde actúa como consejero), cerca de tres años después de haber abandonado Desigual por “diferencias en los criterios de la estrategia”. “La familia es lo primero y, si no estás bien en una empresa, lo mejor es salir de ella”, sostiene.

 

 

 

P.: Salió de Desigual hace ya tres años. ¿Por qué abandonó Desigual?

R.: Fue una decisión natural, un final de etapa profesional. Había diferencias en algunas decisiones estratégicas, en los criterios y entendí que lo más sano era cambiar de aires. Siempre he creído que el directivo tiene una responsabilidad muy alta dentro de una compañía y por tanto si las diferencias de criterio son estructurales lo mejor es ser valiente y hacer un alto en el camino. Se beneficia la empresa donde diriges y tu cómo profesional y persona en última instancia. 

 

Christian MeyerP.: Y, ahora, además de Ontop, ¿tiene otros proyectos?

R.: Ontop Barcelona es un proyecto motivante y excitante por todo lo que significa. Generar algo desde su concepto es lo que más me gusta profesionalmente hablando. Cuando salí del proyecto de Desigual tenía claro que quería volver a pasar el mismo proceso que en su día viví en esta compañía y hoy estoy en proyectos que reúnen sobre todo estos ingredientes.

 

P.: ¿Se ha convertido en business angel, entonces?

R.: No. En la mayoría de los proyectos donde estoy actualmente mi implicación es de diversa índole. En algunos casos, como es en Ontop, formo parte del consejo de administración tomando decisiones estratégicas del negocio y su evolución y en otros proyectos participo como consejero externo con una dedicación muy concreta y en otros estoy implicado diariamente o emocionalmente. Me estoy centrando en disfrutar y sobretodo aplicar lo que durante muchos años he sembrado profesionalmente para hoy hacer realidad otros proyectos en los que creo que tiene ingredientes para ser exitosos.

 

P.: ¿No volverá a la gran empresa?

R.: Quién lo sabe, lo que sí puedo decir es que me encanta participar de empresas donde creo que aporto y me aportan, en este sentido el tamaño no importa sino sus valores y estrategias. En Desigual he vivido todas las etapas que se pueden vivir en una empresa, el nacimiento de un proyecto modesto que nace de un sueño, su estancamiento, el crecimiento, la expansión salvaje. Los años en Desigual han sido muy buenos, duros pero vitales en mi trayectoria profesional y también personal. Cogía entre 120 y 160 aviones al año, mis hijos según sabían si me iba a trabajar en moto, coche o avión deducían cuantos días tardarían en verme. Este motivo y otros que antes comentaba hicieron que en ese momento decidiera dejar la gran empresa y centrarme en proyectos más pequeños, pero siempre con la visión de hacerlos grandes.

 

P.: ¿Esto es algo exclusivo del retail en moda?

R.: No, esto se llama compromiso. En cualquier sector en el que estés, y más en una empresa que crece a ritmo vertiginoso, como fue el caso, tienes que dedicarle cuerpo, alma y cabeza. Esto es lo que viví y lo que vivo en la actualidad porque se sostiene cuando te apasiona lo que haces. Las empresas grandes incorporan más personal que empresas más pequeñas o medianas, pero las decisiones que tomas tienen también un peso más crucial si te equivocas en ellas. Equivocarte o no en una ubicación o en un país tiene repercusiones muchas veces sin vuelta atrás.

 

P.: ¿Cuál es la fórmula mágica de Desigual?

R.: Fun & profit. Trabajo, trabajo y trabajo. No hay más. Evidentemente, entran en la ecuación otras variables, algunas intrínsecas a cada marca en este caso a Desigual, pero cuando las directrices son claras y se llevan a cabo sin tener muchas veces resultados a corto plazo llegan los éxitos. Divertirse es otro de  los ingredientes importantes que tiene que haber en una receta de éxito. En las empresas el talento se retiene por varios elementos, pero el pasarlo bien en lo que haces genera vicio y el vicio en el buen sentido genera pasión, y la pasión, resultados. En Desigual veíamos quinientos locales al año y al final sólo firmábamos cien. Y lo hacíamos al precio que creíamos adecuado, trabajando, luchando y argumentando nuestros valores de marca que hacían que nos quisieran allí.  

 

P.: ¿Los márgenes y el diseño no tienen nada qué ver en el éxito de Desigual?

R.: Evidentemente también, no olvidemos que en las tiendas se vende producto, ropa en este caso, pero también se compra experiencia, sensaciones, la parte emocional que ha sabido transmitir Desigual es lo que engancha. El diseño no es algo independiente, pero forma parte de una estrategia, de una visión, de una imagen, de una identidad de marca… Y los márgenes no son excepcionales, son los que se trabajan en el sector moda-retail, otras cadenas también trabajan con esos márgenes.

 

P.: ¿La clave de la moda es hoy en día el retail?

R.: La clave de la moda no es el retail, pero la moda sin el retail hoy en día no sería lo mismo. La velocidad que imprime el retail ha sido su verdadera revolución, el retail es democratización y esto no se puede conseguir con el canal wholesale o no en la con la misma penetración de mercado.

 

P.: Entonces, ¿a una marca de moda que nazca ahora le recomendaría abrir tiendas para empezar?

R.: Primero de todo, le recomendaría que tuviera claro qué quiere ser como marca y cuál es su visión y con el abecedario claro seguirlo cueste lo que cueste, y para ello hace falta tener recursos, dinero para disponer del pulmón financiero necesario para que el proyecto pueda crecer. Conocer cuál es el público, cómo queremos llegar a él y qué le ofrecemos son algunas de las preguntas que antes de abrir una tienda tienes que poder responder sin titubear. El retail te da el pulso del mercado y por ello tienes que tener cintura para adaptarte a los cambios que cada vez son más vertiginosos y rápidos, vivimos no sólo en una revolución de la moda sino también social, en cómo nos comunicamos, relacionamos y por tanto también compramos.

 

P.: Lleva más de veinte años en el sector. ¿El retail ha sido el mayor cambio que ha afrontado la moda en estas dos décadas?

R.: Sin duda uno de los más marcados. En España tenemos uno de los impulsores, el grupo Inditex ha democratizado con su concepto la moda y ha hecho que la calle, la gente de a pie disfrute de la moda y a la vez participe de ella indirectamente con sus reacciones. El mercado manda y sabe lo que quiere y el retail intenta ofrecerlo cada uno con su personalidad, con su posicionamiento, con su realidad. Esto ha generado la aparición de un sector de profesionales nuevo, en España hemos vivido una profesionalización sin precedentes en un sector que con pocos años de existencia ha creado nuevos puestos de trabajo, nuevas competencias y sobretodo una visión muy global del trabajo. Invertir en este punto es una de las claves de diferenciación de los proyectos que se hacen grandes, el talento aporta frescura, ideas innovadoras, diferenciación y sobretodo carácter. Las estructuras de las empresas son sus empleados y esto hace que sus cimientos sean fuertes, estables y sobretodo capaces de aguantar más peso, más crecimiento. Saber invertir en lo que añade valor no siempre es fácil y en este sentido el retail seguramente también ha cambiado las reglas del juego.

 

P.: Entonces, ¿la falta de inversión es una carencia del sector en España?

R.: En España hay un pasado, una cultura empresarial que durante muchos años ha predominado y que en las últimas décadas ha ido modificándose, esto también incluye un cambio evidente en la cultura de la inversión. Los negocios requieren de mimo, las empresas necesitan reinvertir en ellas mismas, cuidar sus estructuras para poder utilizarlas según sea necesario en cada momento. Hay que invertir el máximo que se pueda en los negocios y no hablo sólo de dinero. Tengo el almacén adecuado para crecer, para dar servicio global, el software que me dará la información real en tiempo para tomar las decisiones adecuadas en el momento que necesito tomarlas…  el concepto es invertir, no gastar.  

 

P.: También se dice del sector que está poco profesionalizado…

R.: Lo hablábamos antes. Es el mismo concepto. Cuánto más invierta en tener las personas adecuadas para llevar a buen puerto las decisiones tomadas, más resultados se obtienen y el gasto pasa a ser una inversión y la inversión se convierte en resultados y los resultados, consecuentemente, en beneficios. Éstos hacen que las empresas puedan continuar apostando por su reto e invirtiendo en sus sueños. El buen profesional es el que encaja en tu estructura y encontrar estas piezas tiene una repercusión, pero remarco la idea, a medio, largo plazo es lo que te da solvencia. Si además le sumas la dinámica, el ritmo propio del sector retail, estos puntos aún tienen más importancia. La tienen también los entornos de trabajo, lo que se genera en ellos… los ingredientes son los mismos pero cada empresa tiene que encontrar su receta perfecta. ¡No es fácil

 

P.: La mayoría de grandes empresas del sector actualmente (Inditex, Mango, Desigual o Pronovias) empezaron o despuntaron en los ochenta y todas están impulsadas por ejecutivos que no vienen de una escuela de negocios.

R.: Pero la mayoría comparten un común denominador: son visionarios innatos y temerarios por definición, en el buen sentido. Han creído en un sueño y lo han llevado a cabo, y la mayoría coincide que de forma exitosa. El camino no siempre es fácil, en muchas ocasiones casi imposible de continuar, pero el tesón, la perseverancia tiene recompensa. En paralelo hace falta tejer la estructura y proteger el talento, ellos comparten un don innato que sin duda no se aprende en las escuelas de negocio como tampoco las horas que se tienen que dedicar para convertir una marca de la nada en una cadena de retail con presencia en todo el mundo. España tiene grandes ejemplos y referentes mundiales en este sector y hoy ellos, que nunca han ido a las escuelas de negocio, se estudian como business case.  

 

P.: En su caso, ¿se considera directivo de escuela de negocios o formado en la calle?

R.: Mientras estudiaba Ciencias Empresariales, ya trabajaba y tomaba decisiones en empresas, después y ya con la solvencia de varios años de experiencia y calle profundicé y sobre todo saqué grandes conclusiones en un duro postgrado en una reputada escuela de negocios en Suiza, pero sin duda me identifico más con el directivo que se ha formado en la calle. Lo que he aprendido y desaprendido ha sido en el día a día, no en los libros, como se dice el papel lo aguanta todo, pero la realidad siempre supera la ficción. Empecé de muy pequeño a trabajar y no precisamente como directivo y no siempre viviendo momentos agradables. En los malos momentos también tengo que decir que se aprende más, la tormenta te agudiza los sentidos. Todos los grandes que antes hemos mencionado han pasado por un momento de crisis a lo largo de su historia, y prueba es que no han tirado la toalla. Eso te da aprendizaje y agudiza tus estrategias.

 

P.: ¿Cree que surgirá una nueva generación de empresas españolas de moda?

R.: No sé si una nueva generación o se reinventará la moda como sector, pero esto no lo dicta el sector sino la calle, la gente, las tendencias y hoy nuestro presente hace que cada vez más el concepto online y offline se confundan. Estamos viviendo en una revolución tecnológica que está cambiando todas las reglas del juego y por supuesto también las del retail. Hoy el momento de compra puede ser cualquiera, el canal también, tengo información al instante y por tanto tomo decisiones según mis propios canales de comunicación. Estoy convencido que dentro de muy poco tiempo y seguramente no hablo de años, el proceso de compra al que hasta ahora estamos todos acostumbrados será otro, y el retail tiene un nuevo y excitante reto encima la mesa. Quizá podría ser la nueva generación de empresas de moda de la que hablas.

 

P.: Pero, ¿hay hueco en el sector para más marcas o está saturado?

R.: Por supuesto. El mundo cambia, las necesidades y el mercado también y mientras exista esta dinámica existirán huecos dónde las marcas puedan copar. Por suerte, nacen y evolucionan nuevos proyectos con características cada vez más innovadoras y este es precisamente alguna de las reglas que ya está cambiando para que efectivamente el sector dé más cabida a nuevas y distintas marcas o líneas.

 

 

Christian Meyer

 

 

P.: ¿Se atrevería a decirnos un nicho que crea que está por descubrir?

R.: (Risas) Espero que el tiempo nos dé la razón, pero claramente en Ontop Barcelona se ha apostado por un nicho nuevo de mercado que no estaba “cubierto”. En otras décadas se vestía la cabeza como una de las partes más importantes, en los últimos años se descuidó esta parte, que además es la tarjeta de presentación de cualquiera de nosotros. Ontop quiere ser un referente y crear tendencia en este nicho. En el fondo, se trata de coger una idea, como antes decía, y desarrollarla de forma coherente. No hay ningún sector malo, hay malas implantaciones de ideas, conceptos o malos implantadores.

 

P.: Después de haber invertido en Ontop, ¿diría que la moda es un buen sector para invertir? En España ha habido muchos fracasos del capital riesgo…

R.: Ontop es un emprendimiento que tiene dos de los ingredientes en los que he ido insistiendo: diversión y foco. Pasión y estrategia, conceptos que no se llevan bien con el capital riesgo. Éste busca otros objetivos, resultados a corto plazo sin riesgo, yo prefiero resultados a medio plazo y esto a veces conlleva riesgos.

 

P.: ¿Entonces usted no sería partidario de dar entrada a un fondo en su empresa?

R.: No.

 

P.: ¿Volvería a Desigual?

R.: No, ahora no volvería. Es una etapa concluida pero no tengo que olvidar que hoy soy quien soy, a nivel profesional y también a nivel personal, por mis vivencias en Desigual en los buenos y los malos momentos. Tomar la decisión de salir de Desigual no fue fácil en el momento que la tomé y por tanto fue muy meditada, hoy estoy dónde quiero estar y por tanto disfrutando de mi nueva etapa profesional. Creo en la renovación profesional, puesto que te da perspectiva y oxígeno. No creo en el puesto de trabajo como protección social.

 

P.: Tiene una visión muy estadounidense…

R.: Es que yo soy un poco así (sonríe)… Hay que buscar el placer de trabajar, disfrutar con lo que hacer. No creo en los horarios, en fichar… Si tienes a alguien que disfruta, no tienes que pedirle que trabaje más, porque lo hará por sí mismo y aumentará la productividad y su propia motivación. Me considero una persona de acción y, como tal, necesito estar haciendo cosas nuevas constantemente.

 

P.: ¿Por qué cree que la figura del empresario está tan denostada?

R.: Sí, hay una visión demagógica igual que en otros casos y esto siempre es irreal. Hay como en todas partes empresarios que no lo son y se ponen la etiqueta y otros que se lo creen y ejercen con su responsabilidad. Lo mismo pasa con los empleados, también existen etiquetas y nunca se pueden generalizar. En España, en otros países no pasa, el empresario tiene fama, que gana dinero y con ello se compra coches y casas. Pero no es tan recurrente la visión de que el empresario es el que se arruina y lo puede perder todo. Lo más importante seas empresario o empleado de un empresario es poder irte a la cama y dormir con la conciencia tranquila de las acciones tomadas. El empresario es el que apuesta y cuando esto pasa tienes dos caminos ganar o perder, empresarios o no todos preferimos ganar.

 

P.: ¿Por eso es tan discreto?

 R.: No, la discreción es una cuestión de educación, supongo.