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Bernard Arnault: el gran magnate del lujo

25 Jun 2015 — 04:48
Iria P. Gestal
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Pequeñas o grandes innovaciones que han cambiado el devenir de la industria de la moda. Desde transformar una sencilla pieza de caucho en un marca a crear un complejo sistema logístico y de aprovisionamiento con la tienda en el centro. A lo largo de la historia, una serie de visionarios han impactado en la moda cambiando las reglas del juego: son los alquimistas de la moda. Los grandes almacenes, la moda rápida, el bajo coste o la lycra no existirían sin el genio de nombres como Aristide Boucicaut, Amancio Ortega, Arthur Ryan o Joseph Shivers. En esta tercera edición del Quién es Quién de Empresas de Moda en España, patrocinado por Aguirre Newman, Modaes.es realiza una selección de veinte de los empresarios y ejecutivos que más influencia han tenido en la industria de la moda internacional a lo largo de la historia reciente. 

 

 

 

Bernard Arnault

 

 

 

El negocio del lujo mueve cada año 220.000 millones de euros en todo el mundo. Y no para de crecer. En los noventa, las firmas históricas de lujo comenzaron a quedar en manos de grupos empresariales que hicieron de este sector nicho, en principio centrado en Europa, un lucrativo negocio de alcance mundial. A la cabeza del mayor de estos conglomerados, LVMH, se encuentra Bernard Arnault. LVMH (Louis Vuitton, Moët, Hennessy) controla 70 marcas que operan en cinco sectores del lujo: moda y productos de piel, perfumes y cosmética, retail, joyería y relojería y vinos y licores. El año pasado rebasó los 30.000 millones de euros en facturación, y su beneficio se disparó hasta 5.648 millones. 

 

Tras licenciarse en ingeniería por la École Polytechnique, Arnault comenzó su carrera en 1971 en la compañía familiar, una empresa de construcción que dirigía su padre llamada Ferret-Savniel. Sólo tres años después de fichar por la compañía, Arnault convenció a su padre para deshacerse de la división de construcción y centrarse en el mercado inmobiliario. La empresa pasó a llamarse Férinel y Bernard fue nombrado director cuando sólo contaba 25 años. Para cuando llegaron los ochenta, Férinel ya era una de las mayores compañías inmobiliarias de París. Pero Arnault tenía otros planes.

 

En 1984, Arnault compró Financière Agache, el hólding propietario de la compañía textil  Boussac, que poseía, entre otros, la firma de lujo Christian Dior y los grandes almacenes Le Bon Marché. Arnault entraba así en el mercado del lujo, construyendo los cimientos del gran imperio que estaba por llegar.

 

En 1988, poco después de la fusión de Louis Vuitton y Moët Hennessy que resultó en la formación del conglomerado LVMH, Henri Racamier, presidente de Louis Vuitton (y marido de la bisnieta del fundador) pidió a Arnault que mediase en un conflicto entre él y Alain Chevalier, el director ejecutivo de Moët Hennessy. La idea era que Arnault comprara el 25% de las acciones de LVMH, pero su banquero de inversión le recomendó no enfrentare a la coalición Guiness-Chevalier, los otros socios de la compañía.

 

En julio de ese año, Arnault invirtió mil millones y medio de dólares en un hólding con Guiness para controlar el 24% de las acciones de LVMH. Poco después, invirtió otros 600 millones para comprar un 13,5% más y, en 1989, otro medio millón hasta lograr el control del 43,5% del grupo.

 

LVMH continuó engrosando su cartera de marcas y hoy posee firmas tan reputadas como Céline, Loewe o Givenchy.

 

Muchas de ellas eran empresas familiares (en 1977, Louis Vuitton tenía dos tiendas, cien empleados y su facturación apenas alcanzaba los catorce millones de dólares), que tras la entrada del gran capital se convirtieron en gigantes máquinas de hacer dinero.

 

Arnault, de 66 años, no parece pensar en retirarse. En 2001, LVMH creó L Capital Management, su brazo inversor, que ya ha lanzado tres fondos de inversión con los que se ha posicionado en el capital de compañías como el grupo chino Trendy International (con el 10%), los grupos indios Fabindia (8%) y Genesis Luxury Fashion.

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